Manifestaciones de afecto en público entre personas del mismo sexo
A principios de Agosto en un Café straight (no exclusivo para clientes LGBT) de Chapinero, se le solicitó a un par de hombres que guardaran compostura y mesura respecto a sus expresiones de afecto en el establecimiento.
A raíz de esto, estas dos personas fueron al CAI cercano a informar que habían sido sujetos de discriminación y promovieron y realizaron un plantón (nuevo termino dado a una protesta simbólica-pedagógica como respuesta a una situación de discriminación por orientación sexual).
Antes de pasar a mayores, la oportuna intervención de miembros de colectivos LGBT, de la Alcaldesa actual y de la Ex alcaldesa de la localidad de Chapinero y de nuestro Edil Gay, se dio fin al asunto.
Por esos mismos días, en un centro comercial ubicado sobre la Avenida 26 frente al CAN, un vigilante fue brusco y expulsó a dos hombres que estaban teniendo manifestaciones de cariño en público. Por medio de una emisora gay de Bogotá se estableció contacto directo con un alto administrativo del centro comercial y en consecuencia, éste tomó las acciones pertinentes con el vigilante abusivo. Así mismo se concluyó que este centro comercial es totalmente gay friendly (acepta sin reparos el asunto gay).
A mediados de junio tuve conocimiento por un amigo cercano de un reportaje publicado en una de las revistas del periódico El País de Cali, en el cual se generalizaron opiniones, claramente sesgadas y homofóbicas, sobre el comportamiento de la gente gay caleña, de los bares gay de la ciudad y dejaba muy mal parada a la comunidad LGBT en general.
En Chile, recientemente Amnistía Internacional ha expresado su preocupación por la criminalización de conductas homosexuales. Aunque en Colombia esta etapa ya está superada, no podemos permitir ninguna clase de atropello contra alguien por su orientación sexual.
Se puede concluir que cualquier forma de represión de la libertad de un ser humano, basada en su conducta en público o en privado, o las acciones homofóbicas en reacción a la apariencia o el comportamiento de alguna persona LGBT, van flagrantemente en contra de los derechos humanos.
Podemos encontrar mil historias más. Situaciones como la del centro comercial, el articulo de Cali o lo que pasa en Chile, necesariamente tienen que ser visibilizadas, debemos gritar, hacer plantones, pero ordenados, con conciencia, argumentos y crear metodologías para hacerlos, antes de ir a hacer el oso colectivamente. La protesta simbólica ante una situación de discriminación se irá puliendo y validando por si misma con el tiempo.
Ante estos acontecimientos debemos acudir a la justicia y exigir reparación. Sin embargo, para que nos tomen en serio, tampoco se debe abusar de la figura del plantón. Aunque es algo muy novedoso y hasta curioso, muestra a Bogotá ante el resto del país y del mundo como una ciudad cosmopolita y evolucionada frente al tema de los derechos y la homofobia. Hace unos años ni me hubiese imaginado esto.
Como gay me siento respaldado por el apoyo de la administración local y distrital a este tipo de causas. Me encanta que en adelante cuando se presente una situación de discriminación, la respuesta de la comunidad LGBT no va a ser pasiva, sino que va a hacer valer nuestros derechos. Me alegra ver que nos comprometemos directa y activamente con el cambio de los imaginarios de la sociedad sobre nuestra orientación cada vez más y con que paulatinamente exijamos nuestros derechos ¡Que viva la participación ciudadana de la comunidad LGBT!.
Este tipo de impases se superarán poco a poco con capacitación y sensibilización a los focos de homofobia, como policía, dueños de bares, colegios, etc. Recordemos que la homofobia viene del desconocimiento del tema LGBT y del miedo a ver y sentir la diversidad tan cerca.
Sin ser una vieja beata o un mojigato, no sobra recomendarle a la gente gay, sobre la prudencia y el cuidado que debe tener respecto al sitio donde expresa su afecto, para evitar inconvenientes. No vaya a manifestar el afecto a su pareja frente a un grupo de skin heads, en medio de un partido de fútbol o en la fiesta de fin de año de su compañía.
Esto nos deja muchas cosas que pensar sobre el activismo y sobre nuestras opiniones al respecto. Para el opinadero, ¿Qué creen ustedes de las manifestaciones de afecto en público entre personas del mismo sexo? ¿Ustedes los hacen? ¿Qué opinan de los plantones? ¿Serán los plantones la forma correcta de visibilizarnos como colectivo? Espero sus opiniones…
www.eltiempo.com
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