Matrimonio gay versus unión civil

Noviembre 19, 2008 | Categoría: COMUNIDAD

En la ciudad de Buenos Aires cada vez son menos las parejas homosexuales que firman uniones civiles • Sólo representan la mitad de las uniones heterosexuales que también son escazas • En el resto del país practicamente no existe este instrumento legal • Los movimientos LGBT apuntan a conseguir el derecho al matrimonio.

Hoy el diario La Nación publica un artículo con datos que, para la comunidad LGBT, no son una novedad: “cada vez menos parejas homosexuales se unen civilmente en la ciudad de Buenos Aires”.

Y es que en la capital argentina, el único distrito donde la unión civil realmente se aplica —ya que aunque existe en otras Villa Carlos Paz y la provincia de Río Negro aun no ha sido reglamantada— la tendencia es decreciente en cuanto a la cantidad parejas homosexuales que deciden gestionarla.

En 2003 se anunció como una figura revolucionaria que se incorporaba en la legislación local. La unión civil porteña fue la primera en Latinoamérica en legalizar las uniones entre personas del mismo sexo. Sin embargo, pese a las predicciones, desde que se instauró son cada vez menos los varones gays y las mujeres lesbianas que se valen de ella para unirse ante la ley.

En lo que va de 2008 fueron 73 las parejas de hombres que tramitaron la unión civil en toda la ciudad incluída la del diseñador Roberto Piazza y su novio Walter Vázquez. Las parejas de mujeres fueron sólo 24 y hubo meses, como octubre, en los que directamente no se celebró ninguna unión.

La tendencia hacia la baja viene registrándose desde el año posterior a la sanción de la ley. En un comienzo, las uniones de personas del mismo sexo representaban el 70 por ciento del total. Ahora, la proporción se invirtió: sólo el 20 por ciento son celebradas entre hombre y hombre o mujer y mujer.

Es más, las parejas de homosexuales representaron la mitad de las uniones de las firmadas por heterosexuales desde que rige esta nueva figura legal.

HÉTEROS CON CERTIFICADOS DE CONVIVENCIA
Si bien el número de parejas heterosexuales que se acogen a la unión civil viene creciendo (en los primeros tres años sólo fueron 120 las parejas heterosexuales que la tramitaron y en lo que va del año fueron 210), siguen siendo pocas en relación con las que solicitan un certificado de convivencia que, en promedio, representan más de 900 por mes, según datos del registro civil porteño, mientras que 1200 son las parejas que contraen matrimonio en ese lapso.

Así las cosas, las parejas hétero que firman unión civil lo toman más como un trámite que como una ceremonia similar a un casamiento. Y es que en general lo hacen con el propósito de obtener un crédito o una cobertura médica en la misma obra social o empresa de medicina prepaga.

PROYECTO DE MATRIMONIO
En mayo pasado, la directora del INADI, María José Lubertino, presentó un proyecto de ley para permitir el casamiento entre personas del mismo sexo. Ese proyecto se une a dos anteriores que descarnsan en ámbitos legislativos a la espera de ser tratados.

La iniciativa está inspirada en la legislación que existe en España, Holanda, Bélgica, Noruega, Canadá, y Sudáfrica y propone modificar el Código Civil para establecer el derecho de mujeres y de hombres de casarse con una persona de su mismo sexo, en igualdad de condiciones con quienes forman parejas heterosexuales, y así poder adoptar hijos, heredar, poseer bienes gananciales, adherir al sistema de seguridad social y recibir pensión, con todos los derechos y obligaciones del matrimonio.

LOS MISMOS DERECHOS, LOS MISMOS NOMBRES
En el marco de la campaña “Los mismos derechos con los mismos nombres” la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans (FALGBT) ha impulsado tres pedidos de matrimonio por parte de parejas homosexuales que al ser rechazados en oficinas de registro civil fueron elevados como recursos de amparo ante la Justicia. En 2007 María Rachid y Claudia Castro y luego Alejandro Vanelli con su pareja Ernesto Larrese interpusieron ante la Justicia federal estos instrumentos legales y, en febrero de 2008, lo hicieron Martín Peretti Scioli y su compañero Oscar Marvich en Santa Fe.

Para Martín y Oscar la figura de la unión civil “ni siquiera tiene un real alcance porque no existe en la provincia de Santa Fe” y recien, por estos días, se está discutiendo con fuertes presiones en contra de la Iglesia Católica en la Legislatura provincial.

La pareja rosarina asegura que de ser aprobada la firmarían, pero lo que ellos realmente persiguen es el derecho al matrimonio. “Para nosotros la figura de la unión civil no resuelve las necesidades legales y patrimoniales de nuestra pareja. De aprobarse será un instrumento legal innovador en la provincia y, de hecho, cuando esté reglamentada iremos a firmarla al registro civil. Pero lo realmente importante para nosotros es poder unirnos en matrimonio y obtener el amparo del Estado nacional en cuestiones patrimoniales, previsionales, de cobertura médica y, por suspuesto, con el mismo trato social que se le da actualmente sólo a las parejas heterosexuales” sostuvieron tanto Scioli como Marvich.

DIFERENCIAS
La unión civil. Reconoce a los integrantes de una pareja algunos beneficios del matrimonio: la inscripción en las empresas de medicina prepaga y en las obras sociales, derecho de solicitar un crédito en conjunto o tomar vacaciones en el mismo período.
El matrimonio. Algunos de los derechos matrimoniales de los que no gozan quienes se unen civilmente son el de adoptar, de heredar y de exigir la división de bienes gananciales en caso de separación.
El certificado de convivencia. Acredita la unión de hecho entre personas de distinto sexo para incorporar a la pareja en la obra social, solicitar asignaciones familiares, requerir la incorporación de hijos a comedores escolares, el cese de actividad autónoma para jubilación o la baja de monotributo. Se tramita en el registro civil y, para ello, los dos deben tener el mismo domicilio en el documento.

DESUNIONES
La ley establece que la disolución de una unión civil no afecta la situación patrimonial de los contrayentes. Y de las que se han deshecho la mayoría fueron de mujeres. En total, se tramitaron 40 desuniones civiles. Diez fueron parejas entre mujeres las que disolvieron su vínculo, contra sólo dos parejas de hombres. El resto y gran mayoría, también heterosexuales.

Publicado en www.agmagazine.com.ar

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